Una acróbata china del circo Sarrasani y su marido se enamoraron de Tucumán en junio de 1935, cuando la legendaria empresa estuvo una semana en el parque 9 de Julio deslumbrando a tucumanos y santiagueños. María Jessa de Chia y su pareja, José Chia, quedaron maravillados con la dulzura del clima, los naranjos en flor y el verde del Aconquija; decidieron quedarse e hicieron traer a sus hijos, que habían quedado en casas amigas en Alemania, Inglaterra y Santa Fe. “Nos gustó el calor y como no nos dejaban llevar a nuestros hijos con nosotros, nos quedamos en Tucumán”, le dijo en su media lengua María al periodista Arturo Alvarez Sosa en una entrevista publicada en LA GACETA el 26/01/70. Los Ghia vivieron primero en villa 9 de Julio y después en Thames y Uruguay, en barrio El Bosque.
El Sarrasani era casi una ciudad del espectáculo. Tenía 400 animales y 500 empleados entre artistas y personal de apoyo. Los Ghia, nacidos en Hong Kong, integraban la troupe de acróbatas chinos. María, vestida con ropas multicolores, era levantada colgada de la cabeza y su pareja le arrojaba afiladísimos cuchillos. El resto daba saltos y hacía gimnasia aérea. “Recorrimos el mundo: Rusia, Inglaterra, China, Italia, Brasil anduvimos el marido mío y yo con el circo”.
Al quedarse en Tucumán vivieron de la venta ambulante de artesanías en papel (flores, farolitos y pantallas) que don José fabricaba ayudado por su hija mayor. Tuvieron nueve hijos. José falleció en 1949. Al tiempo de la entrevista, rodeada por nietos y bisnietos, María tenía 80 años.